Versículo del día

sábado, 11 de septiembre de 2010

Hebreos 5:11-14

DEBEMOS CRECER EN CRISTO
Hebreos 5:11-14



I. INTRODUCCION.

Hace varios años una pareja se trasladó a una ciudad nueva. A poco tiempo hizo visita a una familia vecina para integrarse en el barrio. Durante la visita, se oyó el llanto de un bebé en otro cuarto. Cuando preguntaron por el bebé, la madre les llevó a la cuna para conocerlo. Como de costumbre, preguntaron cuántos meses tenía. Con lágrimas la madre respondió que tenía 23 años. El niño tenía un defecto genético, y nunca crecería. Horrorizados, los visitantes cambiaron sus palabras de felicitación en consuelo y pesar por los afligidos padres.

De verdad, es maravilloso el nacimiento de un bebé. Pero da gran tristeza cuando el bebé no crece. De la misma manera, Dios siente gran gozo cuando nace una persona en su familia por medio de la fe en Cristo. Espera que su nuevo hijo se desarrolle en la vida espiritual hasta ver cambios positivos en sus actitudes y en su comportamiento. Quiere que estudie con esmero su palabra para que crezca en entendimiento y obediencia. ¡Cuánta angustia siente nuestro amante Padre celestial cuando no crecemos en la vida espiritual! ¡Cuánto dolor llena su alma cuando no nos desarrollamos en la nueva vida que él nos ha dado! De este problema trata el pasaje de Hebreos que estamos escudriñando en este estudio. ¿Quieres dar gozo a tu amado Creador y Salvador? ¡Crezca!

II. LOS NIÑOS MADURAN Hebreos 5:11 al 6:3

A. Los hermanos están estancados en su vida espiritual. Hebreos 5:11-12.

Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.


El autor de Hebreos acaba de introducir el tema del sacerdocio de Jesús, pero se detiene porque presiente que sus lectores no están preparados espiritualmente para recibir la enseñanza. Aunque habían creído en Cristo hace tiempo, eran todavía niños espirituales. ¿Cómo se ve su inmadurez?

•Se habían vuelto tardos para oír la palabra de Dios.
•Todavía no habían aprendido los rudimentos de la doctrina de Cristo.
•No podían asimilar el “alimento sólido” de la palabra.
Vamos a escudriñar cada uno de estos puntos, porque tienen mucho que ver con nuestro crecimiento espiritual.

1. TARDO PARA OÍR.

a)¿Cómo nos volvemos “tardos para oír”? Pensemos en el ejemplo de un niño de seis años. Ahora bien, éste niño sabe muy bien que cuando su mamá lo llama a comer, él debe dejar lo que está haciendo, y sentarse a la mesa. Sin embargo, a veces Carlitos no responde en seguida a la llamada de su madre. Está muy entretenido en el XBOX, o no quiere perder el programa que está viendo en televisión. Éste niño se vuelve “tardo para oír” porque no quiere obedecer.

b)¿No hacemos la misma cosa con Dios? Sabemos que Dios nos llama a:

•La pureza, pero nos gusta deleitarnos con fantasías impuras.

•La honradez en los negocios, pero a corto plazo se hace más dinero por el engaño.

•La mentira es odiosa ante Dios y no nos gusta que otros nos mienten, pero estamos acostumbrados a las mentiras “piadosas” como herramienta para vivir en sociedad.

En fin, cuando el Espíritu Santo nos llama la atención a algún defecto, no queremos obedecer, y no hacemos caso. Nos volvemos “tardos para oír”.

c)¿Cuál es el resultado? Retrocedemos espiritualmente. Como no estamos obedeciendo lo que Dios nos ha mostrado, no podemos asimilar enseñanza más profunda. Esto nos lleva al segundo punto.

2. EL NIÑO ESPIRITUAL SE QUEDA EN LOS RUDIMENTOS DE LA DOCTRINA DE CRISTO.

La palabra “rudimentos” tiene que ver con los primeros conceptos. Aprender el alfabeto es el rudimento principal para aprender a leer. Saber sumar y restar son rudimentos de matemáticas. Sin aprender bien los rudimentos de cualquier tema, no se puede avanzar. El niño que no sabe distinguir la “p” de la “q” no podrá escribir poesía. El joven que no sabe las tablas de multiplicación no podrá sobresalir en álgebra ni en cálculo. ¿Qué tal el universitario que no sabe sumar? ¿O el hombre de negocios que no sabe hacer una factura? ¿O un joven que quiere ser deportista profesional, y no sabe las reglas del juego? Ninguna de estas personas tendrá un buen desempeño hasta que aprenda los rudimentos. Sin embargo, si solamente sabe los rudimentos, tampoco prosperará. Tiene que aprender lo básico, pero sobre este fundamento tiene que agregar conocimientos más profundos. ¡Considera el hombre de negocios que sabe hacer facturas, pero que no tiene idea cómo manejar el inventario! De la misma manera, es importantísimo entender los rudimentos de la fe cristiana, pero debemos proseguir a la madurez espiritual. Debemos aprender la grandeza de la salvación que Dios nos ha dado, y no quedarnos con el conocimiento mínimo que necesitamos para ser salvos.

El Nuevo Testamento nos dice mucho acerca del creyente inmaduro y su necesidad de crecer espiritualmente. ¿Qué te dicen los siguientes versículos acerca del tema?

Romanos 8:7-8. El creyente inmaduro es “carnal”. Es decir, está dominado por los apetitos y hábitos de la vida pasada. El creyente que vive según la carne no puede agradar a Dios. No puede obedecer la ley de Dios. Está esclavizado por el pecado.
1ª a Corintios 3:1-3. El niño en Cristo es carnal. Su carnalidad se manifiesta en: celos, contiendas, y disensiones.
Efesios 4:14. El niño espiritual no puede discernir la doctrina que enseña la Biblia de falsas doctrinas. Es inestable en sus creencias, porque no saben distinguir el error.
1ª a Corintios 14:20. El niño espiritual es inmaduro en su manera de pensar.

En resumen, podemos decir que el niño espiritual sigue esclavizado por los hábitos y apetitos de su vida anterior. No tiene victoria en la vida espiritual. Además, está dado a emociones negativas como celos y enojo, y a prácticas divisivas como las contiendas y las disensiones. El niño espiritual no puede distinguir entre enseñanzas falsas y verdaderas, porque es inmaduro en su manera de pensar.

Ahora bien, todo nuevo creyente es inmaduro espiritualmente. Necesita orientación y mucho estímulo de los creyentes maduros. Esto es normal, así como es normal que un bebé recién nacido necesite mucha atención. Sin embargo, el nuevo creyente debe procurar crecer en su vida espiritual. Es vergonzoso que después de años sigue con los mismos resabios que tenía al principio de su vida con Cristo.

B.La leche es para niños. Hebreos 5:13.


Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;


La leche es buena y nutritiva. Todo niño necesita leche para fortalecer sus huesos, y para el desarrollo de todo su cuerpo. Los adultos también sacan provecho de la leche, pero necesitan más que leche. Necesitan comida sólida.

La leche es alimento de segunda mano. La madre come comida sólida, su cuerpo la digiere, y produce leche para el niño que todavía no tiene las hormonas y enzimas necesarias para procesar comida más compleja.

En lo espiritual, cada nuevo creyente necesita leche espiritual. Necesita aprender las doctrinas básicas acerca de Cristo. Necesita un maestro o entrenador que le explique en términos sencillos los preceptos bíblicos. Cuando lee la Biblia por sí mismo, habrá muchas cosas que no entiende, porque todo es nuevo para él. Además, si no recibe entrenamiento oportuno, si no recibe la leche que su nueva vida espiritual necesita, puede caer preso a falsos maestros. Por eso, debemos procurar con diligencia discipular a cada creyente que llega a Cristo. Si no lo hacemos, estamos dejando abierta la puerta al enemigo para que los arrastre de nuevo al mundo, o que los engañe por las falsas doctrinas.

C.Los maduros necesitan alimento sólido. Hebreos 5:14.

pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.


Ahora bien, todo creyente debe meditar y deleitarse en las doctrinas fundamentales de nuestra fe. Debemos recordar con frecuencia lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, y agradecerle de corazón. Debemos tener presente que Jesús nos va a juzgar, y así mantener la vida pura delante de él. Debemos recordar que él el nuestro Creador, Redentor, y Rey. Todas estas enseñanzas son “leche” espiritual. Son las doctrinas básicas sobre las cuales está basada nuestra relación con Dios.

Además, todo creyente, por maduro que sea, disfruta explicaciones de la palabra y exhortaciones de hermanos que tienen el don de enseñar en el poder del Espíritu Santo. Sin embargo, mientras crecemos espiritualmente, debemos desarrollar la habilidad de sacar alimento para nuestra alma directamente de las Escrituras.

Asimismo, debemos estudiar las doctrinas más profundas, que tratan de la obra de Cristo a nuestro favor hoy. Esto es la comida sólida de que habla el libro de Hebreos.

Según Hebreos 5:14, ¿qué necesitan los creyentes espiritualmente maduros?

Necesitan alimento sólido.

A tu concepto, ¿qué quiere decir alimento sólido en el sentido espiritual?

•Quiere decir que el creyente está capacitado para aplicar la Biblia a su vida por sí mismo. Aunque recibe provecho de la enseñanza de otros, también puede entender lo que Dios está diciendo en la Biblia cuando la lee personalmente.
•Quiere decir las doctrinas acerca de lo que Jesús está haciendo por nosotros hoy, y otras doctrinas avanzadas.

¿Qué distingue al creyente espiritualmente maduro?

Puede discernir entre el bien y el mal. Esto tiene varios aspectos. Puede discernir entre la verdad y la mentira cuando se trata de las cosas de Dios. Puede discernir entre comportamiento correcto y equivocado. Descubre rápidamente doctrinas falsas, y no se deja engañar.