Versículo del día

domingo, 26 de septiembre de 2010

Hebreos 6:1-3

LAS DOCTRINAS ELEMENTALES.
Hebreos 6:1-3



Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.


I. INTRODUCCION.
Hemos visto que en Hebreos la leche espiritual se refiere a las doctrinas básicas de la fe cristiana. En estos versículos tenemos una lista de estas doctrinas. Cuando el escritor dice que “dejamos ya los rudimentos de la doctrina de Cristo” no quiere decir que los tengamos en poco, ni mucho menos que los descartemos. El poeta hábil no tiene en poco el alfabeto, ni la descarta. Más bien lo utiliza en sus obras artísticas. De la misma manera, el creyente maduro sigue apreciando las enseñanzas básicas de su fe, pero no se queda estancado. Prosigue a aprender más.

II. LAS DOCTRINAS.
EL ARREPENTIMIENTO DE LAS OBRAS MUERTAS.
El primer paso para acercarnos a Dios es arrepentirnos de corazón. El arrepentimiento verdadero significa:
1) Tristeza genuina por el pecado,
2) La decisión de no seguir pecando.
El arrepentimiento verdadero produce un cambio evidente en la vida. Cuando nos arrepentimos de obras muertas, reconocemos que las buenas obras que antes hacíamos para ganar el favor de Dios no tienen valor alguno. Reconocemos que las tradiciones religiosas no nos van a salvar, y de hecho, son repugnantes ante Dios. Acudimos a Cristo con plena fe.
LA FE EN DIOS.
No podemos acercarnos a Dios si no creemos en él. Algunas personas se jactan que no son incrédulos, porque creen que hay un Dios. Esto no es motivo de jactancia. Según Santiago 2:19 los demonios también creen en Dios, pero esto no les hace salvos. No solamente debemos creer que Dios existe, sino lo que él ha revelado acerca de sí mismo en las Escrituras.
LA DOCTRINA DE BAUTISMOS.
El bautismo en el Nuevo Testamento simboliza identificación, y entrada en algo. El bautismo de Juan simbolizaba la identificación de la persona como pecadora arrepentida. El bautismo cristiano simboliza la identificación del creyente con la muerte, resurrección, y vida victoriosa de Cristo. El bautismo del Espíritu Santo ocurre en el momento de creer, y significa que el Espíritu Santo pone al nuevo creyente “en Cristo”. Jesús tomó por sentado que todos los que creyeron en él serían bautizados para identificarse plenamente con Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo (Mateo 28:19-20). Esto es el primero paso de obediencia del nuevo convertido. (Véase Hechos 2:38 y 8:35-37.)
LA IMPOSICION DE MANOS.
En el primer siglo, cuando un nuevo creyente había anunciado su fe por medio del bautismo, los líderes de la iglesia local le ponían las manos en símbolo de que ya pertenecían a la comunidad de la fe. Además, los líderes de la iglesia ponían las manos sobre los que estaban iniciando un nuevo ministerio. Simbolizaba su apoyo y aprobación. (Véase Hechos 8:14-17 y 13:1-3.) Hoy algunas iglesias practican la imposición de manos para recibir a nuevos miembros y para consagrar a hermanos para desempeñar ministerios especiales, como de pastor o misionero.
LA RESURECCION DE LOS MUERTOS.
La fe cristiana está basada en la resurrección de Jesucristo, y en la creencia que todos los que confiamos en él también resucitaremos. Sin la resurrección, no habría cristianismo, de modo que esta es una de las doctrinas fundamentales de la fe. La Biblia enseña que habrá dos resurrecciones: una para vida y otra para castigo eterno. (Véase Mateo 25:46, Juan 5:28-29, y Apocalipsis 20:5-6 y 11-15.)

Juan 5:28-29. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Aquí Jesús describe el último juicio al fin de la historia, tratando el juicio de los justos y el de los injustos como si fueran realizados al mismo tiempo (cp. Ap 20:4–15). La condenación de los injustos está basada en sus propias obras (cp. Mt 16:27; Ap 20:12, 13). Esto no contradice el hecho de que la salvación es por gracia por medio de la fe (Ef 2:8–10), y que la fe en Cristo es lo que determina el que el nombre de una persona esté escrita en el libro de la vida (Ap 20:15).). La fe de una persona se manifiesta y se evalúa por los frutos, por lo que ha hecho o no ha hecho por medio de la fe.

EL JUICIO ETERNO.
Jesucristo es el Juez de todo ser humano (Juan 5:22-23). Juzgará a los salvos en el tribunal de Cristo (2ª a Corintios 5:10). Juzgará a los impíos en el juicio del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-15). El hecho que todos tendremos que dar cuenta por nuestra vida delante de Dios nos motiva a vivir santamente, y nos consuela cuando sufrimos injusticias en esta vida. Sabemos que al final, Dios pagará justamente todas las cuentas.
Juan 5:22-23 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

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