Versículo del día

miércoles, 27 de abril de 2016

Hebreos 7:20-28

Hebreos 7:20-28



JESÚS – SACERDOTE ETERNO


A. INTRODUCCIÓN.

Hemos visto que el oficio de sacerdote era de suma importancia tanto en tiempos del Antiguo Testamento, como en el Nuevo. La Biblia habla de sacerdotes paganos y de sacerdotes dedicados a Dios. Entre los sacerdotes levíticos, había buenos y malos, rectos y torcidos, piadosos e impíos, valientes y cobardes, santos e impuros. La ley de Moisés no enumera calificaciones morales para los sacerdotes. Si los descendientes de Aarón llenaban los requisitos físicos y ceremoniales, podían servir como sacerdotes de Dios.

Los sacerdotes levíticos a veces cumplían bien sus deberes, y otras veces fallaban. En los tiempos del Nuevo Testamento, gran número de los sacerdotes se habían apartado de Dios. Las ceremonias y los rituales establecidos por la ley para ellos eran vacíos. Habían perdido su significado, porque ellos no tenían una relación personal con el Dios que servían. En vez de ayudar al pueblo a acercarse a Dios, los principales sacerdotes tenían un negocio sucio en el templo en el cual engañaban a los que venían para ofrecer sacrificios. Por envidia e incredulidad entregaron a Jesús a la muerte. Aunque después de la resurrección del Señor muchos de ellos creyeron y fueron salvos, el sacerdocio corrupto ya estaba a punto de desaparecer.

En el libro de Hebreos tenemos el maravilloso plan de Dios con relación al sacerdocio. Necesitamos un sacerdote, porque somos pecadores, pero el sacerdocio levítico estaba lleno de corrupción, y había perdido su autoridad moral para servir delante de Dios y del pueblo. ¿Cómo solucionar el problema? Dios instituyó un nuevo sacerdocio bajo el orden de Melquisedec. Hemos visto que el gran sumo sacerdote bajo el nuevo orden es nuestro Salvador Jesucristo. Hoy veremos más acerca de su maravilloso ministerio a nuestro favor.

B.     JESUS ES SACERDOTE POR JURAMENTO DIVINO. Hebreos 7:20-22.

  1. El juramento de Dios. Hebreos 7:20-21.
Y esto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Dios instituyó el sacerdocio levítico, pero no con juramento. Simplemente nombró a Aarón y a sus descendientes para tomar este cargo (Éxodo 28:1). Con relación a Jesús, en cambio, Dios lo estableció como sacerdote para siempre con juramento.

Cuando dice que “juró el Señor, y no se arrepentirá” quiere decir que no cambiará de opinión, ni anulará lo establecido. Dios anuló el sacerdocio levítico, porque ya había cumplido su función. Los hijos de Aarón tuvieron que ofrecer los sacrificios en el templo hasta que hubiera llegado el sacrificio perfecto. Una vez presentado el sacrificio definitivo por el pecado, ya no se necesitaba más el sacerdocio levítico. Es interesante que los sacerdotes levitas eran los que entregaron a Jesús a la muerte. Cumplieron su última función sacrificando al Cordero de Dios sobre el altar de la cruz.

Dios anuló el sacerdocio levítico cuando ya había cumplido su propósito, pero nunca anulará el sacerdocio de Jesucristo. Jesús seguirá siendo nuestro representante durante toda la eternidad.

  1. El resultado del juramento.  Hebreos 7:22.
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

Un fiador garantiza que los términos de un acuerdo o pacto se llevan a cabo. En Colombia las casas de arriendo por lo general exigen un fiador para asegurar el pago de arriendo si el arrendatario no puede corresponder.

En la Biblia, Judá sirvió de fiador por su hermano Benjamín delante de su padre. Prometió que daría su vida si fuera necesario para que Benjamín regresara sano y salvo al campamento (Génesis 43:1-14). El apóstol Pablo sirvió de fiador por el esclavo Onésimo delante de Filemón. Prometió pagar la deuda de Onésimo con su amo (Filemón :18-19).

Los sacerdotes levitas eran fiadores de la ley de Moisés, porque ellos estaban encargados de hacer que sus ceremonias y rituales se llevaran a cabo. Ellos fallaron como fiadores porque en primer lugar, eran pecadores, y ofendían ellos mismos a Dios. En segundo lugar, su fianza era de corto plazo porque con la muerte dejaban de ser ministros del pacto. Además de todo esto, el pacto que mediaban ellos era imperfecto. No podía cambiar el pecaminoso corazón, ni podía limpiar la conciencia del pecador. Se basaba en la sangre de animales, la cual no podía limpiar el pecado.

Jesús, en cambio, es fiador perfecto de un pacto perfecto.
•   Jesús es santo y puro. No hay mancha ni pecado en él. Por eso agrada totalmente a Dios Padre. Cumple a favor nuestro toda la ley divina. Lo que no podemos hacer, Jesús hace por nosotros.
•   Jesús venció la muerte y no volverá a morir, de modo que puede ser fiador eterno del nuevo pacto entre Dios y la humanidad.
•   El nuevo pacto que Jesús administra se basa en el sacrificio perfecto de sí mismo a Dios. Su sangre quita para siempre el pecado del corazón arrepentido.
•   Jesús es nuestra garantía que Dios nunca nos desamparará. Estamos estrechamente unidos con Jesús, de modo que tenemos la misma posición delante del Padre que Jesucristo mismo.

C.    JESÚS ES SACERDOTE ETERNAMENTE. Hebreos 7:23-25.

  1. Los sacerdotes levíticos tuvieron sacerdocio limitado. Hebreos 7:23.
Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;

En el Antiguo Testamento tenemos un largo registro de sacerdotes levíticos. Fue largo, porque el ministerio de cada uno fue limitado por la muerte. En la lista de sacerdotes había buenos y malos, sinceros y pícaros. Lo único seguro fue que el sacerdocio de cada uno era corto, porque la muerte se intervenía.


  1. El sacerdocio de Jesús nunca cambiará, porque él no cambia. Hebreos 7:24.
Más éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

Jesús venció la muerte cuando resucitó. Nunca más morirá, y por eso, permanece para siempre como nuestro sacerdote. No sólo esto, sino Jesús es fiel. Su carácter no cambiará, ni sus propósitos variarán. Nuestro Salvador, Sacerdote, y Rey siempre mostrará el mismo amor, la misma misericordia, la misma pureza, la misma compasión que mostraba cuando andaba en la tierra. Su sacerdocio es inmutable e inmarcesible, porque él es inmortal e inmutable.

  1. El sacerdocio de Jesús es lo que nos da plena seguridad. Hebreos 7:25.
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
¿Por qué es tan importante el sacerdocio de Jesús? Precisamente porque nuestra vida eterna depende de él. ¿Qué hace Jesucristo como nuestro gran sumo sacerdote?
•    Ofreció el perfecto sacrificio por el pecado cuando se ofreció a sí mismo a Dios sobre la cruz. De esto tratan los capítulos 9 y 10 de Hebreos, y lo estudiaremos detenidamente más adelante.
•    Intercede por nosotros. Nos representa continuamente a la diestra del Padre. Nos defiende de las acusaciones de Satanás. Véase Romanos 8:34 y  1ª de Juan 2:1.
•    Es el mediador entre Dios y los hombres. Véase 1ª a Timoteo 2:5.
Nuestra salvación eterna no depende de nuestros esfuerzos. Depende de la fianza de Jesucristo a nuestro favor. El sacrificio que ofreció basta para limpiar todo pecado. Su intercesión a nuestro favor es nuestra garantía de aceptación ante el Padre. Dios Padre ha encomendado toda autoridad al Hijo. Le ha exaltado hasta la posición de más gloria y honor en el cielo. Cuando el Hijo ora a nuestro favor, podemos estar seguros de que el Padre le dará lo que pide.

D.    JESÚS ES SACERDOTE INCOMPARABLE. Hebreos 7:26-28.

  1. Jesús es el sumo sacerdote que necesitamos. Hebreos 7:26.
Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

Jesús es el sumo sacerdote que llena todas nuestras necesidades. Los sacerdotes levíticos no podían suplir todo lo que el pueblo necesitaba, porque eran pecadores al igual que los demás. No podía suplir todas las necesidades del pueblo porque eran hombres finitos. Jesús en cambio es exactamente el sumo sacerdote que necesitamos.
•    Jesús es santo. El es completamente apartado del pecado, y completamente apartado para Dios.
•    Jesús es inocente. No es inocente en el sentido de ser simplón, porque posee infinita sabiduría. Es inocente en el sentido que no hay pecado alguno en él. Vivió una vida perfecta sin caer ni una sola vez en el pecado.
•    Jesús es sin mancha. Aunque vivió en medio de pecadores, no se corrompió. Nunca miró a una mujer como objeto para satisfacer sus propios apetitos. Siguió amando a sus enemigos incondicionalmente. Dijo la verdad pasara lo que pasara. No había mancha en pensamiento, palabra o hecho.
•    Jesús es apartado de los pecadores. No está apartado de los pecadores en el sentido que no los trata, sino en el sentido que no comparte su pecado. Durante su vida en la tierra Jesús fue conocido como amigo a pecadores, sin embargo, su contacto con ellos no lo contaminó. De la misma manera que pudo tocar a un leproso sin contraer la lepra, pudo andar con pecadores sin ser contaminado por la maldad.
•    Jesús ha sido exaltado hasta lo sumo. No habrá jamás alguna persona que usurpa la posición de Jesucristo. Nuestro sumo sacerdote nunca será suplantado. Su ministerio permanecerá para siempre.

En todos estos hechos encontramos gran descanso y seguridad. Podemos confiar en Jesús, y descansar en él. Nunca nos va a defraudar, porque es santo, puro, inmutable, y exaltado. No nos va a desechar porque nos ama con amor eterno incondicional. Ha prometido guardarnos para siempre, y no es mentiroso. Aunque es amigo de nosotros los pecadores, no se contamina con nuestro pecado. Nadie jamás podrá arrebatarnos de su mano, porque él es más sublime que los cielos.

  1. La ofrenda de nuestro sumo sacerdote es eterna. Hebreos 7:27.
que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

¿Por qué tuvieron los sacerdotes levíticos que ofrecer muchos sacrificios?
Primero, tuvieron que ofrecer sacrificios por su propio pecado cada vez que fallaban. Luego tuvieron que ofrecer sacrificios por el pecado del pueblo. Tuvieron que repetir los sacrificios, porque la sangre de los animales nunca podía quitar del todo el pecado. Tampoco pudo hacer puro el corazón del pecador.

¿De qué manera es diferente el sacrificio de Jesús a los sacrificios de los sacerdotes levitas?
•    Ellos ofrecían animales en sacrificio, mientras que Jesús se ofreció a sí mismo.
•    Ellos tuvieron que ofrecer sacrificios por su propio pecado, mientras que Jesús no tuvo pecado.
•    Ellos tuvieron que ofrecer múltiples sacrificios, mientras que Jesús ofreció un solo sacrificio, una vez para siempre.

  1. La ley de Dios y el juramento de Dios comparados.  Hebreos 7:28.
Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Los creyentes judíos que recibieron la carta de Hebreos estaban considerando la posibilidad de volver al judaísmo. La tentación fue fuerte por varios motivos:
•    Probablemente sus familiares y amigos estaban presionándoles a volver a la ley.
•    Las tradiciones del judaísmo les atraían. Toda su cultura estaba teñida por la ley de Moisés.
•    Estaban sufriendo persecución por causa de su nueva fe.
•    El templo todavía existía, y como judíos, sentían su fuerte atracción.
•    Podían ver claramente las ventajas materiales y económicas de regresar al judaísmo. Las ventajas espirituales de mantenerse firme en su nueva fe a primera vista parecían más nebulosas.


Para contrarrestar estas tentaciones, el autor de Hebreos señala las ventajas que tenemos en Jesucristo. 

JESÚS – SACERDOTE ETERNO
Hebreos 7:20-28

 COMPARACIÓN DE LO QUE LA LEY OFRECE Y LO QUE TENEMOS EN CRISTO



BAJO LA LEY:


BAJO CRISTO:
Sacerdocio levítico establecido por decreto de Dios
Sacerdocio según Melquisedec establecido por juramento de Dios

Muchos sacerdotes pecadores

Un sacerdote perfecto
Los sacerdotes cumplían las ceremonias decretadas para cumplir con su deber

Jesús nos lleva a Dios, intercede por nosotros, y nos alienta porque nos ama
La relación con Dios basado en la sangre de animales ofrecidos en sacrificio por el pecado

La relación con Dios basado en la sangre de Jesucristo ofrecida en sacrificio por el pecado
Los sacrificios no pueden perfeccionar a los congregantes

El sacrificio de Cristo limpia por completo el pecado de los creyentes
El ritual del templo estaba a punto de desaparecer. De hecho, terminó en el año 70 d.C.

El sacerdocio de Cristo es eterno. El venció la muerte, y no volverá a morir.
En la ley tenemos símbolos y figuras de Cristo.

En Jesús tenemos la realidad detrás de los símbolos.
La ley no satisface el alma, porque la sangre de los animales no puede quitar el pecado.

Jesucristo satisface el alma, porque su sangre nos limpia de todo pecado.
La ley no satisface el alma, porque todas sus provisiones son temporales.
Jesucristo satisface el alma, porque el perdón y la vida que ofrece son para siempre.


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